Abebe Bikila durante la maratón (Fuente Olympics)
Álvaro Fernández, Madrid.
Bikila ganó el primer oro para África en unos JJOO corriendo descalzo la maratón
Abebe Bikila fue el primer gran héroe africano. El etíope logró la primera medalla de oro para un país africano en unos Juegos Olímpicos. Batió el récord del mundo corriendo descalzo. Cuatro años más tarde repitió victoria en los Juegos de Tokio, bajando de nuevo la plusmarca mundial.
Bikila demostró que el continente negro estaba capacitado para ponerse a la altura de occidente, no solo a través de sus revoluciones que estaban llevando a cabo sus independencias, sino también a través del deporte. Y lo hizo en un país que, bajo el régimen de Mussolini, había sido el opresor de su pueblo.
Una lesión jugando al fútbol de uno de los miembros del equipo de maratón permitió su inclusión. Él no desaprovecharía el regalo que le hicieron.
Bikila pasó a la historia el 10 del septiembre de 1960. Aquel día un etíope desconocido empezó la maratón descalzo. Las zapatillas que le dieron para correr, unas Adidas (patrocinador olímpico) no le resultaban cómodas. Aunque él se encargaría de darle un toque heroico al final de la prueba. «Quería que el mundo supiera que mi país, Etiopía, ha ganado siempre con determinación y heroísmo», dijo.
Todo el mundo se quedó impresionado viendo a un atleta correr descalzo al tiempo que pensaban que así no iba a llegar a ninguna parte. Pero lo cierto es que llegó muy lejos. Bikila se destacó muy pronto sobre el empedrado romano y junto con el marroquí Rhadi Ben Abdesselam, el gran favortio, llegaron hasta los últimos 3 kilómetros.
Cruzó la meta estableciendo una nueva plusmarca mundial de 2h 15:16.

Primero en revalidar el título
Cuatro años más tarde, esta vez con zapatillas, volvió a ganar el oro en Tokio batiendo de nuevo el récord del mundo con 2h12:11. Se convertía en el primer atleta en revalidar el título olímpico de maratón, algo que después de él sólo ha conseguido el alemán Waldemar Cierpinski (Montreal’76 – Moscú’80).
Lo logró de forma heroica e impresionante, porque solo seis semanas antes había sido operado de apendicitis, lo que afectó a su programa de entrenamiento. Bikila rompió todos los esquemas. No sólo ganó, sino que acabó tan entero que esperó a sus rivales haciendo una tabla de gimnasia.
En los Juegos Olímpicos de México’68 Bikila, ya con 36 años, no pudo hacer triplete por culpa de unas molestias en su rodilla y, sobre todo, porque padeció el mal de altura, lo que le obligó a retirarse a los 15 kilómetros. Esa fue su última participación olímpica y la última vez que se le vio correr.